La integración de un grupo humano de características semejantes, donde pueden ayudarse, compartir experiencias y porque no, asados y otras reuniones netamente sociales, es uno de los principales beneficios que los socios de Viñasol identifican cuando se les pregunta esto.

Particularmente en la relación con una de las bodegas (Furlotti SA), esta se ahce cargo de la cosecha, sub contratando legalmente a un grupo de trabajadores, que reciben un precio adecuado por su “tacho” de uvas, más los aportes sociales que exige la ley, y trabajo continuado durante al menos 20 días que dura la cosecha de los más pequeños productores. De esta manera, ellos no buscan gente, los inscriben, ni se preocupan del transporte de las uvas ya cortadas, sino que pasa a ser responsabilidad de la bodega, quien en el momento del pago de las uvas, comparte parte de estos gastos con sus socios.

Don Miguel Bordegnon
Don Miguel es un hombre de 72 años de edad, casado con Marta, de 69 años, entre ambos tienen 5 hijos y algunos nietos. Miguel ama su viña, la uva y el vino siempre estuvieron presentes de alguna forma en su vida. Trabajó como capataz de bodega, durante más de 40 años, y este pequeño viñedo, casi el más chico de Viñasol, es un jardín donde no solo cultiva racimos, sino amor y fe.

Miguel escuchó de Viñasol y Bodega Furlotti a través de su hermano Luis, que fue socio desde el 2006 hasta su fallecimiento en el año 2008. Miguel después de la cosecha 2007 decide incorporarse a este grupo. Antes entregaba su uva en elaboración a una bodega, cobrando el precio después de la elaboración del vino, en 6 cuotas de incierta fecha, llegando algunas veces a cobrar la última junto con la cosecha. Con lo cual no podían ahorrar, programar gastos de la viña sino solo esperar al momento en que llegaran los cheques.

Por esto fue, que en la cosecha 2008, Marta y Miguel decidieron arreglar el viejo pero fiel auto de ellos. “Con este dinero podemos hacerlo, con las cuotas jamás hubiéramos podido” dijo Marta en su momento.  Estar en Viñasol es para Marta “una recompensa al trabajo del “Gringo” (Miguel)”. Para ellos ha sido muy importante, incluirse en un grupo de productores, asistir a reuniones de capacitación, asambleas y asados. Porque “así nos sentimos personas tratables, todos nos saludan en las reuniones, podemos conversar con ellos”. Y claro, para eso necesitan su auto de más de 30 años funcionando.

Este año recibieron una cantidad de dinero para algunos gastos identificados previamente por entrevista. ¿En que gastaron este dinero? En postes para su viña, que antes no podían comprar en tanta cantidad, y “pasto” para su “tractor”: Miguel trabaja su viña con un animal (una mula), el cual requiere “mucho combustible”. Espera poder  comprar también algunas plantitas de Malbec para reponer en su parcela. Esta prima fue importante en la economía familiar,  según explica Marta, porque al disponer de esta cantidad para gastos de la finca, pudieron con sus ahorros hacer estudios de salud para su “Gringo”, sin esperar eternas e impredecibles cuotas.

Marcela y Oscar Bordegnon han tomado la responsabilidad de la pequeña parcela de viña (menos de 0,5 ha) después del fallecimiento de don Luis, quien fuera en su momento beneficiario de la Prima de Viñasol con tratamientos médicos. Marcela es quien mayormente se hace cargo de la viña, el matrimonio que tiene 5 hijos desde los 20 a 5 años, decidió con el dinero recibido de la Prima invertir en postes y plantas para su viña.

Don Alberto Moreno y Don Salvador Sanfilippo son contratistas de 2 fincas de un mismo socio. Además de ayudarse entre ellos cuando alguno lo necesitan, usaron el dinero de la Prima para comprar el mismo tipo de bien, electrodomésticos (lavarropas,  heladera, otros electrodomésticos más pequeños). Puede ser que en algunas partes del mundo, la gente nazca teniendo estas comodidades. En este caso de ambas familias, tenían estos en mal estado, viejos, con alto consumo, y ahora, por ejemplo, van a poder lavar la ropa que compraron con la Prima para todos los contratistas y trabajadores de los pequeños productores de Viñasol.  “Al fin se acordaron de nosotros, los contratistas” me dijo la Sra de Alberto, “nunca nos vamos a olvidar de esto”.
Daniel y don Ceferino Arce, son hijo y padre, respectivamente, y contratistas de otro socio, incorporados antes de la cosecha 2009.

Con años de esfuerzo en el trabajo de la tierra, don Ceferino compró cerca de la finca una parcela de terreno para lograr el sueño de su casa propia. Si bien el  contrato como figura legal prevé la entrega de casa en el viñedo, al jubilarse estas familias quedan sin lugar para vivir. Empezó la construcción el padre de la familia, ocupando después parte del terreno su hijo Daniel y otros. Sin embargo, construir es muy caro, Daniel al armar su propia familia empieza también su casa, la cantidad de dinero que él recibió la utilizó para comprar puertas y ventanas, adelantándose asi la fecha probable de terminación de su obra. Como en muchas zonas rurales de Mendoza, el gas utilizado para calefaccionar , cocinar, etc se compra en “garrafas”, recipientes de tamaño diverso, siendo estos más caros que el gas de red. El municipio ha llevado gas a esta zona, pero la cañería queda en la calle, usando entonces Don Ceferino, su parte de dinero para establecer la red de gas hasta el lote. De esta forma, cada una de las 4 familias que viven allí podrán tener acceso a mejores condiciones de vida.

Don Omar Algarañazes contratista de una finca propiedad de dos hermanos, ambos socios de Viñasol. Don Omar ha trabajado toda su vida en la viña, desde muy temprana edad, posee una hermosa y bien constituida familia, a la que él ha inculcado la cultura del trabajo pero no en la infancia.  Don Omar decidió con su parte de dinero ocuparse de su salud, si bien es un hombre joven, necesitaba anteojos nuevos y tratamientos dentales, que hasta ahora no había realizado.

Don Antonio Torres y Don Osvaldo Acosta son contratistas de mucha experiencia, de un mismo viñedo. Don Osvaldo dejó después de la cosecha 2009 el contrato que lo vinculaba, pero por haber participado con su trabajo de todo el ciclo, y tal como los mismos miembros de Viñasol habían decido en Asamblea General, recibió sus beneficios de dinero y ropa de trabajo. Con este dinero Don Osvaldo compró 4 anteojos recetados, para ver de cerca y de lejos, para él y su señora. Asistió a la última reunión muy contento, con sus anteojos nuevos. Don Antonio posee una linda familia, formada por su esposa Rosa, y 3 hijos en edad escolar. Si bien Osvaldo ha trabajado toda su vida, al igual que su esposa y en ciertas circunstancias los niños colaboran en tareas sencillas de la viña, este matrimonio utilizó su parte del dinero para darles a sus hijos herramientas que les permitan defenderse mejor cuando sean adultos. Por eso decidieron pagar estudios de computación para los 3 hijos.  Cuando se realizó a este y todos los socios, una encuesta sobre necesidades, este grupo familiar comentó que sus gastos de electricidad eran muy altos. Esto llegó al Consejo Directivo de Viñasol, quién sugirió en su plan de Prima a la Asamblea General, la compra de lámparas de bajo consumo. La Asamblea aprobó esto y se entregaron 5 lámparas de este tipo para cada beneficiario.

Don Gerardo Gautier fue contratista de otro socio, hasta después de la cosecha 2009. Este hombre de edad avanzada, decidió jubilarse y al igual que el otro caso, recibió su dinero; destinándolo a materiales de construcción para su vivienda.